Un escalón, dos, tres...
Subir primero a oscuras , sintiendo de cerca la intemporal y fria piedra,
para alcanzar pequeños ventanucos que dejan la luz;
pequeños logros que limpian la atmósfera densa y pegajosa de cansancio e intenciones no alcanzadas.
Ascender.
Un escalón más, dos , tres.... una sonrisa en el camino para reanudar , persistir o aguantar el agobio, la fatiga o la regularidad del monótonos movimientos. Un peldaño más.
Remontar los recovecos del camino, los caminos del recorrido.
Y al final, allí estaba. Colosal, Grandiosa, Fantástica..... la Cumbre, la Cima , el Éxito.
Esa era la esencia: un pié primero, otro después.
Hace unos días lo escribí, y hace unos dias lo borré.
Niebla......brumas.... y un Tío vivo particular.
Pero lo vuelvo a colgar , porque en todo y como en todo,sigue siendo la esencia del día a día: Un pié primero, otro después
