
Hoy se presenta todo con escrupulosos detalles, casi como una película en blanco y negro. Quizás… porque se lo conté a él y no a ti.
No te lo conté, tampoco se lo pude contar a ella.
Llovía, era una tarde oscura de un invierno agotado, manchada de ruido, teñida de sal; y aunque sabes que la quise (incluso más de lo que sabes ) , callé.
………y se dio la vuelta y se fue.
Lo siento, sabes que nunca te lo pude contar, no me lo perdonarías y aún siendo responsable de su decisión, no hice nada para que se quedara.
Ya lo sé. Incomprensible.
No me llames traidora por no hablar contigo y sí con él.
Tú, mi amante , mi compañero de risas y de lágrimas , mi amigo. Cállate por favor!, no me llames traidora (ya lo hago yo desde aquél día).
Pero es que a veces, cómo explicarte! no sé de qué arrepentirme, (si eso es, lo que tuviera que hacer), y es que Soy culpable, (sin saber exactamente por qué).
Lo sé, tenía que hacerlo. Y ahora que te lo estoy confesando me siento bien.
Aquél día… -Quieres otra taza de café?






