domingo, 3 de octubre de 2010

De confesiones y cafés


-Sabes?...al final tú ganas, ella viene.


Hoy se presenta todo con escrupulosos detalles, casi como una película en blanco y negro. Quizás… porque se lo conté a él y no a ti.

No te lo conté, tampoco se lo pude contar a ella.

Llovía, era una tarde oscura de un invierno agotado, manchada de ruido, teñida de sal; y aunque sabes que la quise (incluso más de lo que sabes ) , callé.

………y se dio la vuelta y se fue.

Lo siento, sabes que nunca te lo pude contar, no me lo perdonarías y aún siendo responsable de su decisión, no hice nada para que se quedara.


Ya lo sé. Incomprensible.
No me llames traidora por no hablar contigo y sí con él.
Tú, mi amante , mi compañero de risas y de lágrimas , mi amigo. Cállate por favor!, no me llames traidora (ya lo hago yo desde aquél día).

Pero es que a veces, cómo explicarte! no sé de qué arrepentirme, (si eso es, lo que tuviera que hacer), y es que Soy culpable, (sin saber exactamente por qué).

Lo sé, tenía que hacerlo. Y ahora que te lo estoy confesando me siento bien.

Aquél día… -Quieres otra taza de café?

6 comentarios:

tumejoramig@ dijo...

Uff... yo si me tomo otra taza de café...

Besitos!

Sara dijo...

Un lío, no? casi casi más que cafe, venga un chupito de ron... eso provoca cuando los secretos dejan de serlo y lo posee el destinatario incorrecto.
Besos

JuanMa dijo...

Al final, ante quien siempre tenemos que responder es ante nosotros mismos (a menudo, el juez más exigente).

Ánimo y un beso.

Anónimo dijo...

Entonar el mea culpa sienta bien, al igual que un buen café...

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Es que los secretos, y más si hay víctimas, pesan mucho en la conciencia.

Mejor confesar y respirar.

Besos.

Juan F. Plaza dijo...

Menos mal que el café siempre está por medio. Un lío esto de la vida, sí señora.